Sociedad
Fuente: La Arena

El arte de sorprender en medio del tráfico: la historia de un malabarista

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En la esquina de Villegas y Uruguay, el semáforo se convierte en un improvisado escenario donde Kevin Urquiza, un joven de 32 años, transforma la espera de los conductores en un momento mágico. Con su destreza, hace malabares con pelotas y clavas, y logra equilibrar un paraguas en su nariz durante 60 segundos, justo antes de que el semáforo vuelva a cambiar. Este arte callejero, que muchos consideran una interrupción, también ofrece un respiro colorido en la monotonía de la ciudad. Kevin, oriundo del barrio Butaló II, comenzó en su infancia y ha recorrido varios países gracias a su talento. Aunque enfrenta desinterés y bocinazos, su pasión por los malabares sigue intacta. "Esto es lo que elegí y no lo cambiaría por nada", afirma con una sonrisa, mientras se prepara para la siguiente función entre los autos que esperan su turno en el tráfico.